La gran tortura sutil de la Stasi

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Frecuentemente suele hablarse de la CÍA, del KGB, de La Gestapo… Pero lo que muchos desconocerán es que el servicio de control y vigilancia del ciudadano mas implacable que haya existido durante el siglo XX fué la Stasi, que operaba en la zona de Alemania del Este ocupada por el comunismo. “El escudo y la espada del Partido”, según sus fundadores.La Stasi (MfS: Ministerium für Staatssicherheit; Ministerio para la Seguridad del Estado) fue creada el 8 de febrero de 1950 Era el órgano de inteligencia de la República Democrática Alemana (RDA). Un implacable servicio secreto cuya misión era funcionar tanto en la RDA como fuera de ella. La práctica de torturas de todo tipo, vigilancia a los ciudadanos, elaboración de archivos, expedientes, vigilancia del servicio postal (solamente en Leipzig inspeccionaba de 1500 a 2000 cartas diarias) assesinatos, y hasta secuestros en su primera etapa.Todavía en la actualidad se pueden ver sus temidas cárceles y su central, ubicada en Berlín Oriental, la Normannestrasse, un complejo de edificios que acaparan toda una manzana de esa calle, cuyo nombre mismo era recibido con temor y sigilo cuando aparecía en las conversaciones. En esas ocho hectáreas trabajaban veinte mil personas para hacer realidad el lema de la Stasi “Estamos en todas partes“. Ahí se diseñaban algunas de las medidas represivas para vigilar y castigar a los enemigos del comunismo, que no eran otros que los propios ciudadanos de la RDA.
Mediante técnicas de control y dominio de la población, que vivía bajo el miedo de la Policía política, se controlaba cada uno de sus actos. Había agentes e “informadores” en el trabajo, en los centros médicos, en los colegios… Nadie se atrevía a hablar ni a cuestionar el ideario comunista por temor a las represalias de la Stasi. Todos eran sospechosos.

Insignia de la Stasi

Insignia de la Stasi

Tenía centenares de cámaras situadas en diversos puntos de las ciudades y centralitas desde las que monitoreaban cada movimiento de los ciudadanos.

La “Stasi” vigilaba todos y cada uno de los movimientos de los habitantes que pudieran ser mínimamente sospechosos de no simpatizar con el régimen. Tenía 91.000 espías con nómina mensual, 170.000 “colaboradores extraoficiales” y más de 300.000 informantes civiles (recientemente se ha descubierto que también colaboraron con la Stasi altos cargos “occidentales” y políticos socialdemócratas, pero estos documentos, que constan de 381 discos con 33 millones de páginas, solo pueden analizarse parcialmente porque con anterioridad fueron incautados por la CIA)También disponía de una Administración Central para la Lucha contra Personas Sospechosas, sección que, entre otras cosas, se encargaba de elaborar listados de personas que mostrasen alguna señal de no comulgar con el status quo.Cualquier persona que intentara por ejemplo pasar a la otra Alemania, era vigilada previamente durante uno o dos años para verificar que no formaba parte de algún grupo anticomunista.
Durante su trayectoria, el MfS aplicó y actualizó la consigna soviética de etiquetaje al disidente:

Nuestros camaradas y los miembros de las organizaciones amigas deben continuamente avergonzar, desacreditar y degradar a nuestros críticos. Cuando los obstruccionistas se vuelvan demasiado irritantes hay que etiquetarlos como fascistas o nazis. Esta asociación de ideas, después de las suficientes repeticiones, acabará siendo una realidad en la conciencia de la gente”. Consigna del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética, 1943

Muchos hogares se llenaron de micrófonos, pincharon miles de teléfonos, fotografiaban cada paso de las personas que creían sospechosas, desde ancianos hasta niños.
La tortura física, psicológica y el trabajo forzoso tenían lugar en los sótanos de las prisiones, un ala de celdas sin ventanas para el castigo de los detenidos: habitáculos oscuros y húmedos, donde en ocasiones se embalsaba agua fría hasta la altura del tobillo y se derramaban persistentemente gotas sobre cuerpos que tiritaban sin descanso. El “sistema Hohenschönhausen” fue un método pensado para la desmoralización de los detenidos que, aislados y sin ver la luz del día, perdían todo el sentido de la orientación y del tiempo.Los disidentes ideológicos recibían golpes, gota malaya, se les mantenía en pie durante horas, se les recluía en celdas estrechísimas y, cuando perdían el control, eran encerrados en celdas estancas aisladas.
También se les suministraba drogas y sustancias tóxicas creadas por la propia Stasi (están registrados numerosos casos de envenenamiento, operativos conocidos como asesinatos con TOXDAT), y se les sometía a radiaciones con rayos X durante horas sin que los detenidos lo supieran mientras supuestamente les estaban haciendo sólo fotos. Estos tratamientos provocaron la muerte temprana por cáncer en muchos de ellos.
Un punto de inflexión en la política de la Stasi fué el Reglamento 1/76, donde se detallaban una serie de métodos corrosivos para la descomposición social e interpersonal, así como “crear una atmósfera de miedo, deconfianza e incertidumbre que facilite las relaciones negativas entre personas y desestructuración familiar

Formas probadas de degradación (resumen): Desprestigio sistemático de la notoriedad pública y la reputación, deconectando al individuo de la realidad; desacreditar aún con términos falsos, imposibilitando su refutación. Sistematización de fracasos profesionales y sociales para socavar la confianza en sí mismo de los individuos con propósito de socavar las creencias en relación a ciertos ideales o modelos, generando dudas sobre la perspectiva personal. Crear desconfianza y sospecha mutua entre individuos, grupos y organizaciones. Reforzar y explotar las rivalidades dentro de los individuos, grupos y organizaciones a través del uso selectivo de las debilidades personales de sus miembros, etc.

Medios y métodos probados de descomposición (resumen): Realización de planteamientos [negativos] utilizando a los líderes de grupos, presidentes de asociaciones de vecinos, de padres, representantes de órganos competentes en materia de operaciones y otras personas relacionadas, la gente confía en el líder del grupo. Uso de cartas anónimas o publicadas bajo seudónimo, telegramas, llamadas telefónicas, etc, fotos comprometedoras, por ejemplo, para ceder poder o crear falsos conflictos. Propagación deliberada de rumores acerca de los individuos de un grupo, grupos u organizaciones. Indiscreciones fingiendo una medida conspirativa estatal. Personas convocando a los departamentos gubernamentales u organizaciones sociales para darle autoridad a sus palabras, etc.

La Stasi destruyó las esperanzas profesionales, sociales y personales de cientos de miles de personas, descompuso familias enteras y durante décadas dañó e inhabilitó metódicamente a infinidad de ciudadanos debido a la presión psicológica.

Los individuos más díscolos eran sometidos a largos y rigurosos interrogatorios, temidos porque se llevaban a cabo en habitaciones herméticas recubiertas de superficies de caucho para ahogar cualquier grito.

Un portavoz del actual Ministerio del Interior justificó la incorporación de hasta 17.000 miembros de la Stasi en las actuales estructuras e instituciones del Estado alegando que “tras el Tratado de Unificación, el Ministerio de Seguridad de la RDA fué asumido como parte de la Seguridad Nacional“, algunos de ellos sirven en el grupo de protección personal de la propia Merkel.
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(Vía Burbuja)
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