John Dillinger, el novio de América

John Dillinger (1903-1934)

John Dillinger (1903-1934)

En los años 30, durante la Gran Depresión, un encantador criminal se convirtió en uno de los iconos más importantes de América, siendo más popular incluso que las grandes estrellas de Hollywood. John Dillinger dedicó la mayor parte de su vida a convertirse en un ladrón hábil y profesional, capaz de esquivar las idas y venidas de los agentes del FBI que investigaban cualquier movimiento que se llevase a cabo desde su entorno.

En los 13 meses frenéticos que mediaron entre su salida de prisión y su muerte, Dillinger se convirtió, a golpe de atracos, inteligencia y carisma, en la figura más aplaudida de todos los noticieros cinematográficos de la época, “más que el presidente Franklin D. Roosevelt y el aviador Charles Lindbergh”, como apunta en un artículo aparecido hace unos meses en Los Ángeles Times, Bryan Burroughs, autor del ensayo Public Enemies. La gran ola criminal americana y el nacimiento del FBI, 1933-1934, en el que se basó Michael Mann para rodar su décimo largometraje.

John Dillinger en su cartel de "Se busca"

John Dillinger en su cartel de “Se busca”

No es tan extraño. La Gran Depresión había hecho que la imagen pública de los bancos quedara a la altura del betún. Cientos de cartas llegaba cada semana a los diarios de Indiana, de donde era Dillinger. Cartas como ésta: “Dillinger no es peor que los banqueros y los políticos que robaron el dinero de la gente pobre. Dillinger no roba a los pobres. Roba a los que se enriquecieron quitando el dinero a los que tenían poco. Yo estoy con Johnnie”, recoge Burroughs.

La misma fascinación se coló en la gran pantalla. “Durante la Depresión las estrellas del cine querían interpretar los papeles de los que robaban bancos. Luego, a partir de 1936-37, el director del FBI, Edgar Hoover, tuvo éxito en cambiar la percepción, y los mismos actores interpretaban entonces a los G-Man (hombres del gobierno). Algo parecido pasó en los años setenta. Los atracadores de los treinta se convirtieron en los héroes favoritos del Hollywood posthippie. Volvió el atracador atractivo, que casaba con el desencanto social que se instalaría en la década que vio nacer al Nuevo Hollywood de Scorsese, Coppola y compañía.

El 22 de julio de 1934 Dillinger, el hombre más buscado en aquel entonces, acudió con su novia Anna Sage y una amiga a ver la cinta El Enemigo Público Número 1 al cine Biograph de Lincoln Park, en Illinois.

Las órdenes de J. Edgar Hoover, al mando del BOI (predecesor del FBI) fueron claras: esperar a que el hampón saliese del cine, y en ese momento disparar a matar. Fue acribillado a tiros por Melvin Purvis, agente del FBI, le hirieron de muerte por la espalda y una de las balas le atravesó un ojo, por lo que murió en el acto.

Crónica original de la captura y muerte de John Dillinger (1934)

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