Creatividad militar al cuadrado (IV): Los perros bomba del señor Pavlov

Para ponernos en situación hay que trasladarse a la Segunda Guerra Mundial, más concretamente entre las filas del gran Ejército Rojo ruso. Debido a las insistentes bajas que estaban sufriendo en el campo de batalla bajo los ataques de los tanques alemanes, tuvieron que buscar una solución. 

Iván Pavlov

Iván Pavlov

Aquí es donde entran en juego los perros, los protagonistas de esta entrada. Y es que las guerras sacan a relucir tanto el ingenio como la poca humanidad del ser humano, por paradójico que parezca.

Aunque parezca un rollo, el Condicionamiento Clásico es lo más sencillo del mundo: es una forma de aprendizaje, mediante la cual se enseña a relacionar determinados estímulos con cualquier cosa:

“Ponemos en una mesa un chupete limpio y un chupete sucio, y le decimos a un niño que elija. Si el niño elige el chupete limpio, le sonreímos y le dejamos que se lo meta en la boca. En cambio, si el niño escoge el sucio, nos enfadamos y se lo quitamos.  De esa manera, el niño asocia los chupetes sucios con enfados y, por tanto, los deshecha, prefiriendo siempre los chupetes limpios, que le recuerdan sonrisas y cosas buenas.”

Aunque el ejemplo sea tonto, no puede ser más explicativo, creo yo.

Pues bien, el Condicionamiento Clásico que usó Pavlov con sus perros era sencillo:

Se metían a los canes en una jaula, y no se les daba de comer. Cuando estaban hambrientos, se les soltaba por el campo con 10-15 kg de peso a las espaldas, para que buscaran comida, que previamente había sido escondida debajo de los tanques (tanques soviéticos, cuando estaban adiestrando a los perros). Los animales, al oler la comida bajo los tanques, corrían debajo de los mismos, y tenían el almuerzo listo. 

De este modo, los perros asociaban los tanques con comida. perrobomba

Pues bien, con los bichos amaestrados y hambrientos en el campo de batalla, se les ataviaba con 10-15 kg de explosivos a las espaldas, y se les soltaba por el campo, en plena guerra. El objetivo del plan era que los tanques alemanes volaran en pedazos cuando los perros se metieran debajo, (accionando una palanquita que llevaban sobre los explosivos) esperando encontrar una comida que nunca llegaba, pero los animales no eran tan tontos, o sí, depende del bando en el que estés.

Resulta que en muchos casos, los perros salían corriendo hacia sus propios tanques, debido a que en los entrenamientos se lo habían enseñado así. Dicen que porque los tanques rusos funcionaban con gasóil, mientras que los alemanes con gasolina, por lo que no olían igual.

También, en muchos casos, ante el fragor de la batalla, los pobres animales huían despavoridos muertos de miedo, siendo ejecutados por los rusos como si de desertores se tratasen.

Aunque el plan de Pavlov no surtió el efecto deseado, dio algunos dolores de cabeza a los alemanes, que llegaron a usar lanzallamas contra los perros-bomba, además de tener la orden de disparar contra todos los perros que encontraran, estuvieran o no en una batalla.
  

Por último, añadir que la propaganda rusa aclamaba la destrucción de más de 300 tanques alemanes gracias a los perros kamikazes, pero fuentes más fiables dicen que dicha cifra tan sólo supera por muy poco los 30 carros de guerra

 

 

Vía Un Edu estuvo aquí

 

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