El mundo bizarro de los nazis de “raza inferior”

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En 1933 los nazis llegaron a la cancillería alemana, y poco a poco irían construyendo el régimen nacional-socialista, versión pangermana y antisemita del fascismo italiano. Como todos sabemos, el origen de todos los males del Mundo y en especial el que sufrió el pueblo alemán tras la derrota en la I Guerra Mundial, era según los nazis, la presencia de la población judía en determinados engranajes del sistema político y económico. Considerados como una molesta plaga fueron erradicados de todas partes tuvieran vinculación o no con dichos engranajes ¿todos? No. El III Reich fue un imperio criminal pero eso no lo convierte en idiota. Se trató ante todo de un intento de dominación mundial, un imperio con pretensiones sobre todos los continentes de la Tierra y ¿qué es lo que jamás puede faltarle a un imperio con semejante programa político? Ante todo solo una cosa, soldados.

Una vez el Partido Obrero Nacional-Socialista Alemán se consolidó en el poder y comenzó a implantar sus leyes, la población judía quedó fuera de la ley al ser considerada como no alemana, sin embargo ¿qué pasaba con los hijos de matrimonios mixtos? Las nuevas leyes llamaron a los hijos de estos matrimonios con el nombre Mischling, término que se traduce como “mestizo” pero que, dado que era utilizado para llamar a los perros que no eran de pura raza podría traducirse mejor como “chucho”. ¿Las nuevas leyes del Reich impedirían el ascenso de esta generación de “chuchos” a la todopoderosa Wehrmacht? No, la retórica de la pureza racial, por si alguien no lo sabía, era solo un argumento para crear un sentimiento de pertenencia a una comunidad y generar un rechazo generalizado hacia “los otros”. Algo que no tenía otra misión que convertir al nuevo imperio alemán en una especie de secta a escala planetaria, con una población adherida sin reservas al Estado. Sin embargo, toda esa paranoia generada artificialmente se la pasaban por las narices cuando llegaba la hora de encarar la difícil tarea de ir a la guerra. Era en ese momento cuando los nazis se dejaban de tonterías y reclutaban a…

chechenos…
…coreanos…
…georgianos y azeríes…
…indios…
…japoneses…
…musulmanes balcánicos…
…turkmenos…
…eh…no, aunque lo parezca no es una broma…

Así pues, como tantas otras etnias, los Mischling o Mischlinge, hijos de matrimonios entre alemanes judíos y gentiles, serían aceptados legalmente por las autoridades alemanas entre sus fuerzas de ocupación. De hecho, incluso, se redactó todo un código legal según el cual el número de abuelos judíos de una persona podría determinar la arianidad de un habitante del Reich.

Uno de tantos soldados Mischling fue Werner Goldberg, cuya cara fue copiada millones de veces como emblema del “Soldado alemán ideal”, como se le dio a conocer.

Otros muchos soldados, alrededor de 150.000, sirvieron como carne de cañón de la Alemania nazi a sabiendas de las autoridades de su origen hebreo. Algunos, de hecho, llegaron a altos cargos de la oficialidad.

Hubo otros casos como los de Edhard Milch, hijo de padre judío, miembro del Partido Obrero Nacional-Socialista Alemán, responsable del crecimiento y desarrollo de las fuerzas aéreas nazis, gran conocedor de las atrocidades de los campos de exterminio e imputado en los famosos juicios de Nüremberg.

Otros como la aviadora Mischling Melitta Schiller fueron absueltas y hasta condecoradas por el propio Goering quien se despachó con ella con su famosa frase ” Yo decido quien es judío y quien no”.

El número de Mischlings que vivieron como soldados, oficiales y jerarcas del imperio nacionalsocialista era muy impreciso dado que muchos, como el mismísimo Carnicero de Praga, Reinhard Heydrich, eran ya individuos bastante intocables por lo que se optó por su ocultación. Nótese en el caso de Heydrich que incluso su cara, idéntica a las carícaturas antisemitas distribuidas por la propaganda nazi, denota su ascendencia judía.

Llegado el año 1940 muchos de los soldados judíos fueron expulsados del ejército y son muchos los historiadores los que afirman que, pese a necesitarlos como carne de cañón, Hitler planeaba su exterminio una vez le hubieran servido para sus propósitos.

Los Judenrat

Pasando del tema de los Mischling de la Wehrmacht otro entorno donde los nazis judíos eran muy presentes era en los Judenrat.

Como bien sabemos el III Reich tenía previsto el exterminio total y absoluto de toda la población judía mundial, sin embargo, esto es algo que sabemos hoy en día pues en los comienzos del régimen nazi la idea difundida entre toda la población era la del “reasentamiento”, es decir, el traslado forzoso de la población judía hasta los arrabales del imperio alemán donde se dedicarían a mirar el esplendor nazi alemán con impotencia y ojos envidiosos.

Este primer propósito probablemente fuera más una estrategia para favorecer la colaboración con las autoridades o quizás fuera un simple eufemismo como lo son hoy los términos “intervención militar” o “daño colateral”. Lo cierto es que en un principio la mayoría de la población judía fue concentrada no en los famosos campos de exterminio sino en guetos, barrios sellados por el ejército donde el hambre y la enfermedad campaban a sus anchas. ¿Quiénes dirigían esos guetos? Pues no, no eran las SS ni ningún militar alemán, eran los Judenrat, consejos formados por judíos de renombre escogidos directamente por los nazis y que colaboraron en todo momento con ellos a la hora de inventariar todas las propiedades que posteriormente serían confiscadas por el Reich.

Los dirigentes de estos consejos en ocasiones fueron colaboradores en secreto de los grupos de resistencia antinazi pero la mayoría de las veces fueron estrechísimos aliados de las autoridades nazis como es el caso del presidente del Judenrat Chaim Rumkowski.

El mencionado Rumkowski era un tipo singular, fue militante sionista y también un industrial. Judío desde el principio hasta el final pero no por ello dejó de colaborar con el régimen nazi. Cuando estos ocuparon la parte occidental de Polonia crearon en Gueto de Łódź (*1) donde Rumkowski se convertiría en una especie de dictadorzuelo que llegó a acuñar moneda propia, a casar matrimonios, a pasearse en carroza, etc. Colaboró con los nazis en todo momento en la extracción de prisioneros para los campos de exterminio a sabiendas de a donde iban, de hecho, en una ocasión llegó a persuadir a sus súbditos para que entregaran a las autoridades alemanas a todos los niños menores de 10 años, a los ancianos y a los enfermos para así solo salvar a las personas útiles. 20.000 personas fueron deportadas por esa fantástica idea.

Los que aún defienden históricamente a este personajillo apelan a que, ante un exterminio total y absoluto, una férrea colaboración con el enemigo podría retrasar dicho proceso mientras los aliados ganaban terreno al III Reich. Los demás pensamos que solo era un loco megalómano que tuvo bien merecido su final y es que, como muchas de sus víctimas, Rumkowski fue gaseado en Auschwitz cuando ante el avance soviético Alemania decidió finiquitar el Gueto.

¿Cómo mantenían su poder los líderes de los Judenrat como Rumkowski? Pues por medio de los Jüdische Gheto-Polizei o Policía del Gueto judío, autenticas milicias de judíos que mantenían el orden con extrema crueldad, a veces incluso más que la de los oficiales alemanes. La policía colaboracionista judía colaboraría sobretodo en el trabajo de deportación de miles de judíos a campos de exterminio cuando así lo ordenaran las autoridades del Reich.

Dentro de los propios Campos de Concentración aún existirían colaboracionistas, eran los llamados Kapo, palabra que muchos dicen que quiere decir Cabo. Los mencionados Kapos serían prisioneros judíos que a cambio de determinados privilegios desempeñarían labores administrativas a fin de facilitar la tarea a los nazis.
Daniel Burros

En 1937 nació Daniel Burros, un colérico niño de familia judía. De mayor intentaría entrar en la academia militar de West Point, cosa que no lograría con lo cual tuvo que conformarse con entrar en la Guardia Nacional. Una vez dentro burros sería expulsado tras varios intentos de suicidio con dosis enormes de aspirinas e intensas mordeduras en las muñecas. Ya en ese momento se le detectó una simpatía filonazi al descubrírseles elogios a Adolf Hitler en una nota suicida.

Militó como Kleagle, es decir, reclutador en Nueva York para el Ku Klux Klan, organización de la cual fue miembro de un pequeño grupúsculo excepcionalmente peligroso.

Finalmente Burros se uniría al Partido Nazi Americano, una organización pionera del neonazismo en los EEUU y cuyo lider, George Lincoln Rockwell, no solo tenía la paradoja de llamarse como el presidente que acabó con la esclavitud de los negros sino que, además, era un veterano piloto que abatió a muchos nazis durante la II Guerra Mundial.
Dani Burros era considerado un tipo inteligente aunque yo tengo serias dudas, sobretodo después de que muchos de sus camaradas sospecharan de su origen judío al verle llevar Knish, plato típico judío, a la sede del Partido Nazi e invitar a todo el mundo a probarlos.
Sicótico como él solo, Burros tenía extrañas fantasías en las que conectaba las teclas de un piano a la corriente eléctrica para hacer que judíos previamente elegidos por él, bailaran al son de sus piezas musicales mientras recibían descargas en su cuerpo.
En 1965 Daniel Burros se suicidaba, primero con un disparo en el pecho y luego con otro en la cabeza. Según la prensa lo hizo mientras dejaba sonar un disco de Wagner. El motivo de su suicidio no fue otro que el descubrimiento por parte del New York Times de su condición de judío, dato que él había mantenido en secreto a cal y canto.
Su historia serviría como argumento para la película El creyente. En realidad la película cambia algunos datos concretos del personaje y de la trama como por ejemplo la época, pasando el protagonista de ser el dandi trajeado con tupé de los años 60 a ser un skinhead con su grupito de gorilas acompañándole en sus andanzas callejeras.
Nazis israelíes
No, esto sigue sin ser un artículo sobre el carácter criminal del Estado de Israel.
A mediados del año 2007 las autoridades israelíes arrestaron a un grupo de jóvenes integrantes de una célula neonazi. Todos absolutamente eran ciudadanos israelíes de familias judías, algunos de ellos eran también descendientes de supervivientes del Holocausto y, salvo uno de ellos, todos se habían convertido al cristianismo.
Entre sus actividades estaban las de andar dando palizas a mendigos e inmigrantes dado que, si lo hicieran a judíos, probablemente no dieran a basto o habrían tenido que inmolarse. Es curioso también el hecho de que, sean o no judíos, también eran inmigrantes pues todos ellos llegaron a Israel gracias a la Ley de Retorno desde la ex Unión Soviética, por tanto, si luchaban porque su país sea propiedad exclusiva de los beneficiarios de dicha ley le estarán dando la razón a todo el movimiento Sionista Internacional.
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